¿VIVIR SABROSO?

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Oiga perrito, chévere eso de vivir sabroso, ¿cierto? Pero mire que eso de la vida sabrosa es un asunto como bien difícil, porque es que estamos hablando de la vida de muchas personas. No se le olvide, mi pez, que eso de vivir sabroso es un proyecto colectivo, no un proyecto individual. Porque ¿cómo podría uno vivir sabroso sabiendo que otres están en la inmunda? Así que si sumercé está buscando vivir sabroso solito, nanai, está miandofueraeltiesto, mi perro.
Yo creo que nos tenemos que preguntar qué significa eso de vivir sabroso para los diferentes colectivos que somos como colombianos, porque no es lo mismo la vida sabrosa en la ciudad que en el campo, mi pez. Ni son iguales las vidas de los indígenas y de las comunidades afros y de los campesinos que las vidas de los que viven en las ciudades, perrito. Ni es lo mismo la vida sabrosa para las élites que para los pobres. Es que son formas de vivir muy distintas las que tenemos, y por eso creo que una de las primeras cosas que tenemos que hacer es pensar qué significa la vida sabrosa para cada grupo, con todo y sus diferencias, para buscar puntos comunes cuando se pueda, o crear acuerdos para recomponer los caminos inútiles que a veces le imponemos a la vida. ¿O no, perrito?
Y lo primero es buscar una vida sabrosa para los que no la han tenido nunca, perrito. Por que no podemos negar que hay gente y comunidades y territorios donde la están pasando mal, muy mal. ¿Qué cómo? Pues yo no sé, mi pez. Pero lo que sí sé es que hay prioridades, que hay que salvar vidas, porque si no hay vida pues qué sabrosura puede haber. Y no es solo la vida de los humanos, sino también la de los otros seres que nos acompañan: los animales, las plantas, las aguas, los bosques, porque sin ellos no podemos vivir sabroso los humanos.
Es que, mi perro, yo creo que eso del vivir sabroso como proyecto político nacional es, sobre todo, una búsqueda. Es que son tantos los miedos y las distancias y los odios que nos separan, y tantas las diferencias en lo que somos, que recomponer las confianzas no va a ser fácil. Pero ya por lo menos tenemos una esperanza colectiva y esas dos maravillosas palabras: “vivir sabroso”. ¿Le hacemos o qué mi perrito, perrita, perrite?

¿VIVIR SABROSO?

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